Familia

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BIENVENIDOS

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a este blog dedicado a la familia, la mejor escuela en todos los ámbitos: todo lo aprendemos, en casa, del amor y la dedicación de nuestros padres, nuestros abuelos, hermanos y demás familia. Por eso es insustituible. Todos los intentos de puentearla o anularla han fracasado históricamente.


Los temas -múltiples- que vamos a ir desarrollando, lo vamos a hacer en linea con el Plan de Dios, sobre la familia, siguiendo la doctrina del Magisterio, y dentro de la antropología cristiana, que defiende y se funda en la dignidad de la persona humana, imagen y semejanza de Dios mismo.


Espero que os guste. Estoy abierto a todos vuestros comentarios, vuestras críticas y vuestras sugerencias, que ya agradezco de antemano.



martes, 22 de mayo de 2012

PARA REZAR

Benedicto XVI: "No hay nada que no consiga la fuerza de la oración". ¿¡Qué seguridad, verdad!?



Para rezar en familia.

Como el próximo 11 de octubre comenzamos el "Año de la Fe" al que nos ha convocado el Papa Benedicto XVI, os copio el Credo, la Profesión de Fe de la Iglesia, para que lo recéis en familia, o sólo los padres si los niños son todavía muy pequeños:

          Creo en Dios Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra.
        Creo en Jesucristo, su Único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo; nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato; fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los Cielos, y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de juzgar a vivos y muertos.
       Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la Comunión de los Santos; el perdón de los pecados; la resurrección de los muertos y la vida eterna. Amén.



Con los niños.

   ¡Oh, Señora mía! ¡Oh, Madre mía! Yo me entrego enteramente a Ti. Y en prueba de mi filial afecto, te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón. En una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, oh Madre de bondad, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén.

(22-V-20012).


Avemaría. Dios te salve, María, llena eres de gracia. el Señor es contigo; bendita Tu eres entre todas las mujeres; y bendito es elfruto de tu vientre, Jesús.
   Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, amén.

(2-VI-2012).


Para los mayores (para meditar).

   En los momentos de angustia, he invocado al Señor... Libra, oh Señor, mi alma de los labios mentirosos, de las lenguas que engañan. ¡Señor!, me refugio en Ti (Sal 119, 12; y Sal 7, 2) Conmueve esta insistencia de Dios, nuestro Padre empeñado en recordarnos que debemos acudir a su misericordia pase lo que pase, siempre. También ahora: en estos momentos, en los que voces confusas surcan la Iglesia; son tiempos de extravío (...)
No temamos. La Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo, habrá de ser indefectiblemente el camino y el ovil del Buen Pastor, el fundamento robusto y la vía abierta a todos los hombres (...)
Pero, ¿qué es la Iglesia? ¿dónde está la Iglesia? Muchos cristianos, aturdidos y desorientados, no reciben respuesta segura a estas preguntas, y llegan quizá a pensar que aquellas que el Magisterio ha formulado por siglos -y que los buenos Catecismos proponían con esencial precisión y sencillez- han quedado superadas y han de ser sustituidas por otras nuevas (...). Unos sostienen: la Iglesia está aquí, en el afán por acomodarse a lo que llaman tiempos modernos. Otros gritan: la Iglesia no es más que el ansia de solidaridad de los hombres; debemos cambiarla de acuerdo con las circunstancias actuales.
Se equivocan. La Iglesia, hoy, es la misma que fundó Cristo, y no puede ser otra. Los Apóstoles y sus sucesores son vicarios de Dios para el régimen de la Iglesia, fundamentada en la fe y en los Sacramentos de la fe. Y así como no les es lícito establecer otra Iglesia, tampoco pueden transmitir otra ni instituir otros Sacramentos; sino que, por los Sacramentos que brotaron del costado de Cristo pendiente en la Cruz, ha sido construida la Iglesia (Santo Tomás, S. Th. III, q. 64, a. 2 ad 3) (...)
¿No veis cómo los que se separan de la Iglesia, a veces estando llenos de frondosidad, no tardan en secarse y sus mismos frutos se convierten en una gusanera viviente? Amad a la Iglesia Santa, Apostólica, Romana, ¡Una! Porque, como escribe San Cipriano, quien recoge en otra parte,  fuera de la Iglesia, disipa la Iglesia de Cristo (De Catholice Ecclesiae unitate, 6; PL 4. 103).

(Tomado de: San Josemaría Escrivá de Balaguer, Lealtad a la Iglesia, Ediciones Palabra, 1973).

   

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